Dom 13 Dic 2009
Iglesia católica y salud pública
Publicado por elescribaenpie en la categoría salud pública
¿Vivir de acuerdo con la doctrina católica perjudica a la salud?
Todas las personas de nuestro entorno, con las que mantenemos un fluido y enriquecedor dialogo respecto a los problemas que afectan hoy y ha padecido históricamente la sociedad, coincidimos en atribuir a la Iglesia Católica una decisiva, permanente y negativa influencia en la resolución de los mismos. Podríamos citar, entre ellos, el de la igualdad entre todos los hombres (la jerarquía católica siempre ha estado del lado del más fuerte); el de la libertad (siempre en contra de la de pensamiento, de la religiosa o de la de enseñanza) o el de la democracia (siempre junto a los dictadores y contra el pueblo).
Quizás, deberíamos referirnos, no sólo a la religión católica, sino a todas en general, pues muchas de ellas se encuentran en el origen de graves padecimientos para el ser humano, pero razones de proximidad y conocimiento, nos hacen circunscribir este breve escrito a la católica, apostólica y romana.

A continuación, y al margen de aquellos banales y terrenales problemas, trataremos de exponer la relación causa-efecto que hay entre algunos de los preceptos que dictan los sumos sacerdotes de esa confesión y la aparición y/o desarrollo de graves enfermedades en el creyente practicante:
-
- Absoluta prohibición de interrumpir el embarazo. Ni en el caso de que exista grave riesgo para la salud de la madre, permiten los sacerdotes católicos que se aborte, ni tampoco, en el supuesto de que el feto padezca importantes malformaciones y, lo que es peor todavía, nunca permite abortar a la mujer que ha sido violada. Como vemos, no sólo perjudica a la salud en el caso de que exista un riesgo, sino también, cuando el perjuicio para la misma es un hecho. Impedir a una mujer que ha sido violada que interrumpa, si así lo quiere, el embarazo originado por ese acto de máxima violencia le va a producir a ella (y probablemente a ese hijo) gravísimos problemas sicológicos durante toda su vida.
-
- Prohibición del uso del preservativo. Este precepto, pese a su defensa papal, es el que suscita más unanimidad en su rechazo, incluso entre teólogos, curas de a pie y creyentes. Está claro que no usarlo en las relaciones sexuales, puede provocar que se contraiga el sida o cualquier otra grave enfermedad de trasmisión sexual.
-
- Prohibición de la masturbación y el coito no reproductivo. La comunidad médica considera, que la realización frecuente de estas prácticas evita o disminuye la incidencia de la congestión prostática y del cáncer de próstata.
Si todo esto es así, si la Organización Mundial de la Salud recomienda lo que la Iglesia Católica prohíbe, pensamos que los estados no confesionales, deberían prohibir la difusión pública de esos preceptos, cuyo cumplimiento es objetivamente malo para la salud de los ciudadanos practicantes, al igual que se prohíbe la publicidad del alcohol o el tabaco. Al menos, como en este último caso, se debería obligar a que cuando se divulguen, por cualquier medio, esas normas religiosas se incluya una apostilla que diga: “su cumplimiento perjudica gravemente a la salud”.

Con la iglesia hemos topado amigo Sancho…
Absolutamente de acuerdo: Hay normas cuyo cumplimiento perjudica gravemente la salud.
Es vergonzoso comprobar como aun la iglesia católica apostólica y romana, sigue siendo subvencionada por el estado español, a pesar del daño comprobado, que esta haciendo con declaraciones sobre el tema que ocupa este post.
Como Max Weber decía, la “ética de convicción” como la de la Iglesia Católica y la “ética de responsabilidad” entran aquí en conflicto…pero la racionalidad y el Estado deberían estar del lado de la segunda, y la modernidad también.
Es verdad que es vergonzoso que la Iglesia siga siendo subvencionada por el Estado, pero es además contrario con la política del gobierno, que defiende el uso del preservativo y ha puesto en marcha políticas de salud pública que van contra la Iglesia (clases sobre masturbación, aborto,… en Extremadura y Andalucía). Dar fondos para una causa y la contraria no tiene sentido: hay que llevar a término la laicización del estado español.
Con tardanza y a la espera del próximo artículo …
¿Preservativo? ¿Para que lo tiene que usar un creyente practicante cuya única relación sexual estará en el ámbito del matrimonio? No es perjudicial para ellos.
¿Masturbación?¿Coito no reproductivo? Esto conlleva matrimonios jóvenes. Quizá sea lo más complicado de llevar por los jóvenes creyentes practicantes de hoy en día. Casándose joven no creo que sea tan perjudicial para la salud. Además, ¿No permite la Iglesia “jugar” con el ciclo menstrual de la mujer que tan sabiamente Dios creó?
¿Aborto vs defensa de la vida?. Tampoco en la vida de un creyente creo que haya duda en este sentido. Incluso en el caso extremo que comentas, la iglesia (entendida como la comunidad próxima de hermanos del creyente practicante) podría considerarse ese apoyo psicológico que esa mujer, también creyente practicante, necesite para engendrar un hijo que con su sacrificio puede hacer tan feliz a otra pareja en forma de adopción.
Sí, es perjudicial para la gran mayoría de la sociedad que no cree, no práctica o ni cree ni practica, pues puede confundir a parte de la misma y trasmite un grado de intolerancia al no creyente que en otros casos sería hasta censurable por la totalidad de la sociedad. Pero estos preceptos en el ámbito religioso, ¿No son perfectamente válidos? A la iglesia lo que es de la Iglesia, y al pueblo la libertad, la tolerancia y la democracia.
Ahí, en lo que dices en el ultimo párrafo de tu comentario es donde radica gran parte del problema, la Iglesia no se limita a recomendar a sus fieles determinadas prácticas sino que trata de imponer sus convicciones morales a toda la humanidad y aun mas, sataniza a los que disienten de ellas.
Por otra parte, la sexualidad para que sea saludable hay que vivirla de una manera espontánea y gozosa, especialmente dentro de la pareja (o el matrimonio). No se debe reprimir ni constreñir, no se puede ir con un reloj o un calendario en la mano para ver que día puedo tener una relación sexual o cual no, el deseo es algo espontáneo, su satisfacción se puede controlar pero no anular, esto lo único que produce son aberraciones y desviaciones como la pederastia, los abusos, las violaciones de hombres y mujeres a las que por cierto La Iglesia no es ajena.