Mar 17 Nov 2009
La brecha territorial. Relación entre medio físico donde se asienta la población y nacionalismo.
Publicado por elescribaenpie en la categoría Politica
De pueblo o de ciudad
Dudábamos entre este título y el de “catetos o urbanitas”, finalmente desechamos este último porque catetos hay muchos en las grandes urbes y al contrario, en los pueblos también habitan numerosas personas muy urbanas. La pertenencia de un individuo a uno u otro colectivo la atribuimos en función de que su niñez y adolescencia hayan transcurrido en una aldea, pueblo o pequeña ciudad o en una capital, metrópoli o gran ciudad.
De la existencia de esta confrontación no hay ninguna duda, son numerosas las expresiones, refranes y términos que, con marcado acento despectivo, se refieren a los vecinos de pueblos y villas (catetos, pueblerinos, palurdos). Sin embargo, son muchas las que nos asaltan cuando tratamos de averiguar si las razones que sustentan las diferencias entre unos y otros son de peso.

Para empezar, podemos afirmar que los de pueblo tienen raíces, esto es, por un lado, estos individuos nacen y crecen inmersos en un medio natural reconocible y distinto a los demás, bien se trate del mar, la montaña, el río o el bosque…, que desde muy temprana edad aprenden a distinguir y valorar; por otro, todos son reconocidos por un gran número de vecinos, hasta el punto de que averiguan su filiación (padres, abuelos…) “con sólo verles la pinta”.
Otras referencias como la escuela, la familia y el ocio, pese a ser comunes a todo tipo de crianza, tienen tantas peculiaridades que nos permitiría calificarlas, a su vez, como de pueblo o de ciudad. Analicemos, a continuación, algunas de ellas:
• Las escuelas de pueblo son en su totalidad públicas y mixtas, las de ciudad son, muchas de ellas, privadas y segregadas por sexos. En las primeras, muchos son los compañeros que se relacionan no sólo en clase, si no también fuera de ella, juegan en la calle, se tratan continuamente y hacen muchas amistades; en las segundas una vez terminada la clase se acabó la relación, tan sólo en contadas ocasiones, los compañeros se juntan fuera de ella y con dos o tres amigos como máximo.
• La familia, en las ciudades, está compuesta por tres o cuatro miembros -padre, madre y uno o dos hijos -. En los pequeños núcleos urbanos su número es casi ilimitado, sobre todo, si contamos no sólo a padres, hijos, tíos y abuelos, sino también, a primos y parientes políticos. Además en éstas, el contacto entre sus miembros es permanente, mientras que en aquellas es, si acaso, ocasional. Por otra parte, en las aldeas no hay más tipo de familia que la convencional, nada de que estén integradas por un solo miembro o que estos sean homosexuales.
• El ocio sea quizás el ámbito donde mayores diferencias existen entre unos y otros. La actividad deportiva es una buena muestra. Mientras que unos han de acudir a gimnasios y clubes privados, sobre todo para la práctica de deportes individuales, los otros, acuden a polideportivos municipales (o a la vía publica) y hacen sobre todo deportes de equipo. El tiempo libre restante, unos lo pueden utilizar en actividades propias del medio natural en el que viven (cazar, pescar…) y otros, obligatoriamente, lo emplean en el uso de las nuevas tecnologías para jugar y chatear.
Como vemos, las diferencias entre unos y otros son notables, aunque, afortunadamente, las coincidencias son mucho más numerosas, pese a que hoy no nos hayamos ocupado de ellas. Si nos obcecamos en resaltar aquellas y en considerarlas de mayor trascendencia que los principios y valores que nos acercan, conseguiremos después de milenios de evolución, volver a entrar en la cueva.
Afloran, entonces, sentimientos atávicos de identidad, de pertenencia primero a un clan, después a una tribu o pueblo y por último a una nación.
Aparecen y crecen los nacionalismos.

Amigo Pepeluis, abusando un poco de tu enorme paciencia, te hago esta pequeña observación:
Todo el mundo hemos visto en algún momento de nuestra vida , el urbanita que es un autentico cateto. Ese individuo urbano, que esta todo el año respirando la contaminación de la ciudad, el aire acondicionado de los Centros Comerciales y empapándose con el bochorno del asfalto, y después de todo el año soportando esa climatología, vienen al pueblo de sus antepasado con mas “eses que um silbido “ y con ínfulas de un noble y los vemos en el puerto contando historietas y con la indumentaria completa de pesca: silleta, caña corta y larga, sombrero, caja de aparejos, pero como es un cateto, los anzuelos que le han vendido es para pescar en el rio, !! sera paleto…..!! . Ser un paleto o un cateto, no lo marca el hábitat donde se desenvuelve el hombre, sino su cultura , el don de gentes y su personalidad . Ademas ese paleto de la caña, cuando vuelve a su ciudad , como no tiene identidad propia, pues ha perdido la tenia de “nacencia”, imita al de su vecino, que si mantiene la de su nacimiento, y el cateto se convierte en un radical independentista, para demostrar que es màs que nadie.
Lo que dice Lorenzo es cierto, sin embargo, como en la actualidad la cultura dominante es la de los que viven en grandes ciudades, la palabra cateto se aplica más a menudo para mofarse de los de pueblo que llegan a las grandes ciudades y, por caricaturizar, no saben cómo funciona el metro, que no es razón para avergonzarse si uno nunca lo ha utilizado, y menos aún para burlarse de alguien. Por eso creo que este artículo es sobre todo un llamamiento a ser más abierto y cosmopolita, y en particular, deberíamos setirnos más concernidos los urbanitas.